Mano de cuerda. Ubicación correcta de la cuerda

  • Mano de cuerda. Agarre correcto de la cuerda

 

Ubicación correcta de la cuerda

En una entrada anterior se ha mostrado la ubicación errónea de la cuerda, explicando por qué lo es y, para ser justos, debemos aclarar por qué es mejor la ubicación de cuerda propuesta en la ilustración de la página siguiente.

La primera consideración a tener en cuenta es que, mientras la anterior posición de cuerda daba sensación de precariedad durante la apertura e involucraba un empleo de energía muscular innecesario, la presentada aquí utiliza menos esfuerzo muscular y proporciona sensación de seguridad durante la apertura, dando la impresión de tener “el puño lleno de cuerda”.

  1. La cuerda está apoyada sobre la segunda articulación de falanges, con la línea de esfuerzo correctamente alineada con la articulación de muñeca y antebrazo. Comparándola con la figura del apartado anterior, con el dorso de la mano llano y las otras articulaciones de dedos lo más cercanas posible a la línea de esfuerzo, es fácil deducir que el músculo flexor profundo está realizando en este caso un esfuerzo mínimo.
  2. La misma posición de dedos y cuerda que en la Figura 1, pero vista en sección vertical. Aquí la cuerda está haciendo fuerza sobre la superficie firme de la articulación, entre los cojines de la segunda y tercera falange, provocando tan sólo una ligera deformación en el cojín de la segunda, bajo la influencia del protector de dedos.
  3. La suelta ha comenzado y la cuerda se desliza hacia delante sobre el protector de dedos, mientras la mano se mueve hacia atrás y ha desaparecido la deformación del cojín de la segunda falange.
  4. La cuerda ha pasado la zona de roce del protector de dedos (línea punteada sobre la segunda falange), librándose de la influencia de los dedos, aunque todavía no haya salido del área de los mismos, que continúan acelerando hacia atrás.
  5. Comparando de nuevo con las figuras del apartado anterior, esta suelta es claramente más limpia y rápida, aunque los dibujos sean estáticos y sólo den una aproximación de la acción mediante fotogramas congelados. Con esta ubicación de cuerda, ayudada por un protector de dedos correctamente ajustado a la mano del arquero y una participación equitativamente proporcionada de los dedos en apertura y suelta, se evitarán las callosidades en los dedos; el desarrollo de cualquier callo, aun débil y pequeño, indicará que el protector o dactilera no está bien adaptado al contorno de los dedos o que un dedo no está cumpliendo con la parte proporcional del trabajo que le corresponde y es rozado por la cuerda en vez de ser sobrevolado por ella. En general, un callo es el resultado de una fricción y no de una carga, lo que explica las callosidades mencionadas en el apartado anterior. La cuerda no abre los dedos bruscamente, sino más bien se arrastra sobre ellos.
(Extracto del libro “Anatomía y Tiro Con Arco” – Ray Axford)