Mano de cuerda. Ubicación errónea de la cuerda

  • Mano de cuerda. Agarre erróneo de la cuerda

 

Ubicación errónea de la cuerda

Una cosa es que te adviertan haber cometido un error de acción y otra distinta es saber por qué, antes de que se produzca un trauma.

El principiante y, a veces, el arquero avezado, sabiendo que es esencial soltar limpia y rápidamente o porque algún otro defecto es acusado injustamente de ser causante de una suelta defectuosa, puede intentar mejorar la velocidad de suelta y reducir el desvío de cuerda colocándola en la punta de los dedos, en vez de hacerlo en el pliegue de la segunda articulación de falanges.

Figura 1: muestra una situación de esa índole, en la que la cuerda se apoya en el cojín de la tercera falange, con la línea de esfuerzo (DFL) correctamente alineada con la articulación de la muñeca. No obstante, como la primera articulación de falanges y la articulación del metacarpo con falanges se arquean hacia fuera más de lo necesario, el esfuerzo adicional del músculo flexor profundo no sólo malgasta energía, sino que induce una respuesta lenta donde se requiere una relajación rápida y fácil.

Figura 2: presenta la misma posición de cuerda y dedos que la Figura 1, pero en corte vertical. El cojín de la tercera falange está cumpliendo con su cometido natural, es decir, acomodarse a la forma del objeto (la cuerda, en este caso); la sangre y el tejido blando se desplazan a uno u otro lado de la cuerda de acuerdo con su posición exacta y la presión que ejerce.

Figura 3: la suelta está en curso y la cuerda, intentando desplazarse hacia la punta de los dedos, trata de superar la trinchera que ella misma ha provocado en su esfuerzo de acercamiento al arco e incrementa aún más la presión ejercida sobre sangre y tejido blando acumulados en las puntas; incapaces de escapar a la opresión de la cuerda, se agolpan formando una barrera todavía más difícil de franquear.

Figura 4: la cuerda ha franqueado finalmente la trinchera saltando hacia un lado, y la suelta se ha completado; pero ese esfuerzo tiene un precio. Cuando se recupere la circulación sanguínea en los estrangulamientos de los cojines, se producirá un hormigueo en las puntas de los dedos, que puede llegar a ser doloroso después de varias sueltas. Después de un cierto tiempo, los cojines se recuperan con más lentitud a cada suelta y acaban autoprotegiéndose formando callos en cada dedo. El único riesgo para el arquero es perder la sensibilidad en los dedos torturados, hasta que recuperen de nuevo su antigua suavidad táctil sin la protección de los callos.

En todo caso, no es una suelta eficiente, incluso antes de que se produzca la alteración epidérmica, y es mucho más lenta que la obtenida mediante un apoyo correcto de la cuerda en los dedos.

(Extracto del libro “Anatomía y Tiro Con Arco” – Ray Axford)